‘El día que cargué a mi madre’: Más allá de una madre y una hija

El día que cargué a mi madre

Este domingo se cierra la temporada de “El día en que cargué a mi madre”, si aún no te decides a ir a verla, acá te dejo algunas impresiones de la obra.

Por: Ana Valenzuela

Destino, azar, no sé cómo queramos llamarlo, pero “El día en que cargue a mi madre” me lleva a confirmar que las obras de teatro también llegan en el momento preciso, casi como un regalo.

La historia te confronta, te conmueve, hace que las lágrimas fluyan sin pedir permiso, pero sobre todo te lleva a perdonar y perdonarte por no haber sido la mejor hija ni la mejor madre. Es cierto, las relaciones humanas no son sencillas, pero las de madre e hija pueden coronarse como una de las más complejas y maravillosas. Todo a la vez.

Al menos, eso es lo que he sentido al escuchar el testimonio de Soledad Ortiz de Zevallos (hija) y Bernadette Brouyaux (madre), protagonistas de la obra, dirigida con gran acierto por Paloma Carpio Valdeavellano. En la pieza,  las actrices muestran cómo una madre y su hija pueden verse reflejadas una en la otra, pero también cómo en sus diferencias pueden encontrar la manera de quererse y aceptarse.

El tema de la identidad está presente y es uno de los aportes que destaco de “El día en que cargue a mi madre”. Las reflexiones que surgen a partir del lugar de nacimiento de ambas, Bélgica en el caso de la madre y Perú, en el caso de la hija, expone nuestra idiosincrasia y las tareas aún pendientes en nuestro país.

El día que cargué a mi madre

Imaginar o reconfirmar que los papeles de madre e hija se invierten, también es un valor importante en la pieza: tú creciste y te hiciste fuerte, pero ahora tu madre es la niña que te necesita. Es cierto, “El día en que cargue a mi madre” habla de los sacrificios de mamá para que su pequeña crezca independiente, pero no se queda ahí, la madre también cuestiona su individualidad, el objetivo de su vida más allá de la maternidad. Punto que me entusiasma y alegra que se debata en nuestra sociedad.

La música, el trapecio, la escenografía y la iluminación también suman para crear la atmósfera de intimidad que prima en la obra. En suma, “El día en que cargue a mi madre” es un regalo para compartir con mamá, más aún si nos sentimos que nuestras madres vuelven a ser niñas que buscan complicidad y un momento lúdico.

Funciones: hasta el 8 de mayo

Horario: sábado a las 8:30 pm y domingos a las 7:30 pm

Dirección: Paloma Carpio Valdeavellano

Lugar: Agárrate Catalina

Dirección: Av. 28 de julio 277, Barranco

Elenco: Soledad Ortiz de Zevallos (hija) y Bernadette Brouyaux (madre)

Entrada general: S/.30.00 nuevos soles

Entrada estudiantes y jubilados: s/.15.00 nuevos soles

Entradas a la venta por Papayapass y en la boletería una hora antes de la función.

 

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